No es sano quemarme la cabeza por lograr esa sonrisa que tenía 
aquel día, nunca me había  visto igual, nunca la provoqué para 
que sea igual, nunca logre volver a sonreír de esa manera, nunca 
la causé igual, nunca me regalé ESA sonrisa. Fallé? No sé, cómo 
hago? Cómo revivo ese momento? No tenía fin esa sonrisa. No tenía 
prisa, vivía el momento, vivía el día, el espacio. Esos segundos. 
Vivía ese sentimiento con gusto a "que esto jamás se termine". 
Jamas me había visto igual, era otra. Otra más feliz, que 
contagiaba, llenaba el alma y (te) enamoraba. Otra diferente a la 
que siempre está en todo. Otra más sincera. Puede que yo no me 
vea así en las situaciones cotidianas.. 
Algo de vos, llega hasta a mí. 
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