de insoportable a ameno, de ameno a insuperable, se fue haciendo nuestro viaje habitual..
conocí cada rincón de aquella alma que se distingue por su eterna inmensidad.
sin quererlo y de rebote, nos encontramos incendiándonos y dando luz a aquel placer, que transmutó Martes opacos por barnizarlos de un delirio extremo que se activa en tu sommier.
el amor fue tan bien hecho, que infinitas son las gracias que nos concederá.
desnudé, por fin, al ángel que erotiza con caricias de la más bella suavidad.
